Public desires and metaforics sins

miércoles 10 de marzo de 2010

Placentas asfaltadas


Ahora yo dependía de los antojos del señor y de la compasividad de ese viejo bigotudo que llevaba observándome hacia minutos, protegido de mis punzantes miradas por un cristal transparente.
Como estaba sentada encima de mi sucia mochila, cuando me levanté noté lo sudado que tenia el culo... advertí que hacia mucho calor, por eso y porque esas plantas jodidamente secas de ese apestoso desierto se iban ondulando en el aire, riéndose de la aparente poca compenetración entre mi estado de ánimo y mi cerebro. Entré en la gasolinera con las ideas fijas; iba a pedir ayuda, no quería llegar a suplicar ni quería arrastrarme... 
Por suerte mi sudado y moreno escote fue más que suficiente para que, sin ni siquiera oír mis peticiones, el hombre asintiera con la cabeza a todo lo que yo exigía/pedía.

Estaba sin coche, en una vieja gasolinera de una infinita carretera, que iba des de un jodido pueblo a una jodida ciudad, sin un arrugado dollar y apestando a mofeta.


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