Public desires and metaforics sins

viernes 26 de marzo de 2010

Buenos días, princesa

Corría y corría por el interminable desierto rojizo, que se extendía infinito por todos los lados.
Cada vez la arena olía más a su piel, hasta que un profundo precipicio apreció bruscamente delante de mi, y sin poderlo evitar, me caí.
El impacto del viento contra mi cuerpo, era cada vez más blando y más caliente, hasta el punto de que ya no impactaba, si no, abrazaba.
DESPERTAR.

Desperté entre sus húmedos labios, rodeados de una luz blanca, encerrados entre las sabanas.

Sabía que era el, aun así necesité abrir los ojos para verle.
BUENOS DÍAS.
no hacia falta preguntar como había dormido, porque no lo sabia. La verdad, tampoco me interesaba.
Sabía que había despertado entre sus brazos, lo demás me era indiferente.
Infinitos instantes de besos perezosos y finas caricias, me convencieron para decirle que le quería... susurrado a los labios, entre beso y beso.
Su cara dibujó una tenue linea rosada debajo de su nariz, una sonrisa.
YO TAMBIÉN.
Volvimos a besarnos, a rodearnos, sacando énfasis a cada beso hasta quedarnos nuevamente dormidos.




Así se desenvolvían nuestras mañanas...

2 comentarios:

  1. Curioso... a mi me pasa algo similar :)

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  2. mmmm, me gusta esa foto...:)

    x cert, podries donar senyals de vida! potser de fum, sí, estarien bé senyals de fum...

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